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Cierra Papelera del Sur en Tornquist y alrededor de 160 trabajadores quedarían sin empleo

La empresa atribuyó el cierre a la falta de rentabilidad y a la imposibilidad de competir con productos importados. La planta, con más de seis décadas de actividad, era una de las principales fuentes de empleo industrial de la localidad. El impacto podría extenderse a proveedores, transportistas, contratistas y comercios.

Cierre de papelera_ 160 empleos afectados

El cierre de una industria histórica

Papelera del Sur anunció el cierre definitivo de su planta industrial de Tornquist, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. La decisión fue comunicada el miércoles 4 de noviembre a representantes sindicales durante una reunión realizada en Bahía Blanca.

De acuerdo con la información difundida por el sindicato papelero y medios locales, unos 160 trabajadores quedarían sin empleo: aproximadamente 110 encuadrados en el convenio colectivo y otros 50 fuera de ese régimen.

La noticia generó preocupación en una comunidad donde la fábrica tenía un peso significativo no solamente por sus puestos de trabajo directos, sino también por el movimiento económico que generaba en el resto de la localidad.

La empresa señaló problemas de rentabilidad

Según explicó Gustavo Lanaro, secretario general del sindicato papelero, la empresa argumentó que la producción dejó de ser rentable y que la planta no podía competir con la cartulina importada.

El dirigente también señaló que la fábrica cuenta con equipamiento tecnológico antiguo, una situación que dificultaría competir en costos y volumen con productos provenientes del exterior.

El cierre se produce después de meses de dificultades. Durante 2025, los trabajadores habían denunciado que la planta operaba aproximadamente 15 días por mes, con suspensiones y una reducción salarial del 30%. En ese momento la dotación rondaba los 200 empleados y ya se habían producido despidos.

El golpe a la economía de Tornquist

La preocupación excede a los trabajadores directamente afectados.

Una reducción de aproximadamente 160 puestos de trabajo implica también una menor circulación de dinero en comercios y servicios, mientras que proveedores, transportistas, contratistas y otras actividades vinculadas a la planta podrían sufrir consecuencias.

Desde el sindicato advirtieron precisamente sobre este efecto multiplicador: los salarios de los trabajadores representan ingresos que habitualmente se destinan al consumo dentro de la propia comunidad.

La empresa habría manifestado su intención de completar las indemnizaciones y liquidaciones antes de finalizar noviembre. De todos modos, el pago de las indemnizaciones no resuelve el problema de fondo: la pérdida de una fuente laboral en una localidad donde la planta tenía un papel relevante.

Fuerte preocupación del municipio

El Municipio de Tornquist expresó su “más enérgico repudio y profunda preocupación” por la decisión y se solidarizó con los trabajadores afectados.

El Ejecutivo municipal, encabezado por la intendenta Estefanía Bordoni, calificó el cierre como un golpe para el entramado económico, productivo y social del distrito.

En su comunicado, el municipio vinculó la situación con una “profunda crisis de la industria nacional” y cuestionó las políticas económicas del Gobierno nacional de Javier Milei.

Esta última interpretación corresponde a la posición política expresada por el municipio y no debe presentarse como un hecho comprobado o como la única explicación del cierre. La empresa, según lo difundido, fundamentó su decisión principalmente en la falta de rentabilidad y la imposibilidad de competir con productos importados.

Una comunidad que pierde una fuente industrial histórica

Papelera del Sur tenía más de 60 años de trayectoria industrial en Tornquist. Su cierre deja planteado un escenario complejo para la comunidad: la pérdida de empleos directos, la reducción de actividad para empresas vinculadas y el desafío de reincorporar a los trabajadores afectados al mercado laboral.

Los trabajadores tienen previsto realizar una asamblea para definir los próximos pasos.

El caso se suma a la discusión sobre el impacto que tienen la apertura de importaciones, los costos de producción, la modernización tecnológica y la caída o modificación de la demanda sobre determinadas industrias argentinas.

Para Tornquist, sin embargo, el dato más inmediato es concreto: una de sus principales plantas industriales dejará de funcionar y alrededor de 160 trabajadores deberán enfrentar ahora la pérdida de su fuente laboral.