
Argentina firmó un acuerdo comercial con Estados Unidos y refuerza su alineamiento estratégico con Washington
Pedro Miguel Massola
Firma confirmada desde Washington
El canciller Pablo Quirno anunció este miércoles la firma del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos a través de su cuenta oficial en X. El acto se concretó en Washington tras una negociación que se mantuvo en estricta reserva y que contó con el aval político previo de ambos presidentes.
“Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos”, escribió Quirno, agradeciendo especialmente al equipo de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), organismo clave en el proceso.
Quiénes participaron del acuerdo
Junto al canciller estuvieron presentes el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Luis Kreckler; el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda; y el jefe de Misión Adjunto en Washington, Juan Cortelletti. Del lado estadounidense, la negociación fue liderada por Jamieson Greer, titular de la USTR y hombre de máxima confianza de Trump.

Qué se sabe hasta ahora
Aunque el texto completo del acuerdo aún no fue publicado, fuentes oficiales indicaron que el esquema arancelario de base rondaría el 10%, con excepciones destinadas a fortalecer sectores productivos argentinos. Sin embargo, productos considerados estratégicos por Estados Unidos —como el acero y el aluminio— mantendrían aranceles elevados, cercanos al 50%.
El acuerdo también incorpora un capítulo laboral en el que Argentina reafirma su compromiso con los derechos laborales internacionalmente reconocidos y se obliga a prohibir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso u obligatorio.
Geopolítica, China y el trasfondo del pacto
La firma se produce en un escenario internacional atravesado por la rivalidad entre Estados Unidos y China. Milei y Trump comparten una visión crítica sobre el rol de Beijing en el comercio global, y esa coincidencia quedó reflejada en el marco conceptual del acuerdo, que cuestiona la matriz productiva china.
La negociación se aceleró luego de que Trump anunciara, en abril de 2025, una suba generalizada de aranceles. En ese contexto, Argentina buscó diferenciarse apoyándose en el vínculo político entre ambos mandatarios y en la predisposición de la Casa Blanca a avanzar en un entendimiento bilateral.

Un cierre esperado, con impacto abierto
El camino no fue inmediato. La USTR había señalado a la Argentina en informes previos por asimetrías comerciales, barreras aduaneras y cuestiones vinculadas a propiedad intelectual. Resolver esos cuestionamientos llevó más tiempo del previsto, pero finalmente el acuerdo fue rubricado.
El Gobierno celebra la firma como un hito en su política exterior y comercial. Resta conocer el contenido final para medir su impacto real en la economía argentina, el empleo y la estructura productiva. El debate recién comienza.


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