El 23 de septiembre de 1986, cuatro chicos de entre 9 y 11 años abandonaron el colegio Padre Liqueno, en plena Pampa de Achala. Seis días después fueron encontrados muertos, cubiertos por la nieve. Décadas más tarde, testimonios de exalumnos y una investigación periodística volvieron a poner bajo la lupa las condiciones en las que vivían los menores internados.