
Trenque Lauquen en alerta: la deuda de Nación con la Provincia golpea de lleno las cuentas municipales
Pedro Miguel Massola
El intendente de Trenque Lauquen, Francisco Recoulat, advirtió que el municipio enfrenta un escenario financiero “sorprendente” y “preocupante” como consecuencia de la fuerte caída en los ingresos por coparticipación provincial, en un contexto marcado por la negativa del Gobierno nacional a transferir a la Provincia de Buenos Aires los fondos que reclama como propios.
Según explicó el jefe comunal en declaraciones radiales, al 20 de febrero había ingresado solo el 50% de lo previsto en concepto de coparticipación, es decir, cerca de 1.200 millones de pesos menos de lo estimado para el mes. Ese recurso representa aproximadamente la mitad de los fondos con los que la Municipalidad sostiene su funcionamiento anual.
Desde la Provincia, el gobernador Axel Kicillof y su equipo económico vienen denunciando que la Nación mantiene deudas millonarias vinculadas a obras paralizadas, programas discontinuados y transferencias que no se concretaron. La administración bonaerense sostiene que esta situación genera un “ahogo financiero” que repercute directamente en los municipios.
En Trenque Lauquen, el impacto ya es tangible. Recoulat señaló que el sistema de salud local cerró el último año con un déficit de 2.500 millones de pesos, producto del aumento de la demanda, el encarecimiento de medicamentos y el traslado de pacientes al sistema público. “Si el sistema hubiera estado equilibrado, podríamos haber construido 40 viviendas”, graficó el intendente.
El escenario obliga a priorizar gastos esenciales. “Sostener servicios y salarios requiere un esfuerzo enorme”, afirmó el mandatario comunal, quien destacó que asumió con 2,8 masas salariales en caja y que la administración se mantiene con orden y eficiencia, aunque reconoció que los números de los primeros meses del año son más negativos de lo esperado.
El trasfondo es una economía en recesión que reduce la recaudación nacional, impacta en la coparticipación y tensiona las cuentas provinciales y municipales. Mientras tanto, los proyectos de infraestructura y vivienda avanzan con recursos limitados, en un contexto donde cada decisión presupuestaria implica resignar otras áreas.
La disputa fiscal entre Nación y Provincia ya no es un debate técnico: sus consecuencias se sienten en hospitales, salarios y obras locales. La pregunta que queda abierta es cuánto más pueden resistir los municipios si el flujo de fondos no se normaliza y la economía no se reactiva.


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