
Farmacias en alerta: advierten riesgo de desabastecimiento por atrasos millonarios de obras sociales
Pedro Miguel Massola
El sistema farmacéutico argentino atraviesa una de las crisis económicas más delicadas de los últimos años. Desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) y el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires advirtieron que, si no se normalizan los pagos antes de que termine febrero, podría producirse un escenario de desabastecimiento.
El problema central es un descalce financiero: las farmacias deben abonar semanalmente a las droguerías, pero las principales obras sociales y prepagas mantienen atrasos significativos. En muchos casos, todavía se están cobrando prestaciones correspondientes a noviembre y diciembre.
En una entrevista realizada por Daniel Del Arco y Fabricio Sogo en Radio Del Sol 100.5, Rosana Rossi, presidenta del Colegio de Farmacéuticos Filial Pehuajó, describió un panorama complejo. “Hace varios meses que venimos sufriendo esta situación. El atraso de pago de obras sociales como PAMI e IOMA nos afecta directamente. A eso se suma la caída en ventas y medicamentos que pasaron a venta libre”, explicó.
Rossi también señaló que, contrariamente a la percepción general, los medicamentos no han aumentado por encima de la inflación en el último año, lo que redujo aún más la rentabilidad del sector. A esto se agregan dos factores críticos: los plazos de pago a droguerías y las bonificaciones que imponen las obras sociales, es decir, descuentos que las farmacias deben aceptar para poder atender a sus afiliados.
Uno de los conflictos más tensos se da actualmente con OSDE, que, según indicó, impuso una bonificación unilateral sin aceptar las condiciones contractuales propuestas por las filiales.
“Hoy estamos financiando tanto al Estado como a algunas prepagas. Nos dicen que no tienen dinero y no saben cuándo van a pagar. Varias farmacias están comprando en cuentagotas o tienen cuentas cortadas con droguerías. Es insostenible”, afirmó.
Desde el Colegio central se mantienen negociaciones para intentar destrabar la situación. Sin embargo, el sector advierte que el sistema de salud en su conjunto está colapsado y que las farmacias —como eslabón más débil— terminan absorbiendo el impacto.
“Vamos a sostener hasta donde podamos”, aseguró Rossi en Radio Del Sol. Aunque no desean cortar el expendio de medicamentos, reconocen que, si no hay soluciones urgentes, podrían verse obligadas a tomar medidas. En juego no solo está la rentabilidad del sector, sino la continuidad de un servicio esencial para miles de vecinos.


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