
Estudiantes rompió la espera y volvió a gritar campeón tras 19 años.
Pedro Miguel Massola
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La espera terminó. Diecinueve años después de su última consagración, Estudiantes Unidos volvió a escribir su nombre en lo más alto al conquistar la Copa “Corcho” Civelli, tras igualar 0 a 0 frente a Atlético Mones Cazón en la final de vuelta disputada en la cancha Juan Bossie.
No fue una noche de goles ni de grandes lucimientos individuales. Fue una final de dientes apretados, marcada por la tensión de una serie que se definía en cada pelota dividida. Estudiantes llegó con la ventaja conseguida en el partido de ida y supo defenderla hasta el último segundo para quedarse con el trofeo.
Atlético Mones Cazón intentó asumir el protagonismo y buscar el resultado que le permitiera revertir la historia, mientras que el conjunto albinegro apostó a la solidez y al orden para sostener la diferencia obtenida anteriormente.
El momento más caliente de la noche llegó sobre el final de la primera etapa. El árbitro Guillermo Bartolomé expulsó a Bautista Inchauspe en Estudiantes y a Tomás Acosta en Atlético Mones Cazón, dejando a ambos equipos con diez jugadores para afrontar todo el complemento.
Con espacios más amplios pero con la misma intensidad, el segundo tiempo mantuvo la incertidumbre hasta el cierre. Sin embargo, el marcador no se movió. El empate terminó siendo el resultado que necesitaba Estudiantes para coronar una campaña memorable.
Cuando llegó el pitazo final, la emoción contenida durante casi dos décadas explotó en un abrazo colectivo. Jugadores, cuerpo técnico e hinchas celebraron una conquista largamente esperada. El albinegro volvió a ser campeón y la ciudad se vistió de fiesta para acompañar una noche que quedará grabada en la memoria de su gente.


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