
La Nación se lava las manos a lo Poncio Pilato: salarios docentes y escuelas a la deriva en manos de las provincias
Pedro Miguel Massola
El retiro que cambia las reglas
La decisión del Gobierno nacional de eliminar el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y otros aportes educativos marcó un punto de quiebre en la relación fiscal y política con las provincias. El mensaje fue claro: el salario docente es responsabilidad exclusiva de cada jurisdicción. El efecto, inmediato y desigual.
Desde su creación en 1998, el FONID funcionó como el principal mecanismo de intervención nacional en los sueldos docentes provinciales. Era un monto fijo que se transfería mensualmente y que, según la provincia, representaba entre el 5% y el 15% del salario. No era un extra menor: en muchos casos, era la diferencia entre llegar o no a fin de mes.
A ese esquema se sumaba el Fondo Compensador Salarial, diseñado para achicar brechas entre provincias ricas y pobres y garantizar un piso salarial mínimo en todo el país.
Ese sistema ya no existe.
2024: cada provincia, por su cuenta
Con la suspensión del FONID y de los fondos compensadores, la Nación dejó de transferir recursos a todas las provincias. No hubo transición, ni cronograma, ni mecanismo alternativo. Cada gobernador tuvo que resolver si absorbía el costo, lo diluía en paritarias o directamente lo dejaba caer.
No hay un listado oficial consolidado. El mapa actual surge de anuncios oficiales, actas paritarias y prensa provincial.
Provincias que decidieron compensar el recorte con fondos propios:
Neuquén: asumió el pago del incentivo a nivel provincial.
Salta: creó la “Compensación Transitoria Docente”.
Córdoba: incorporó una compensación al salario.
Jujuy: sumó complementos salariales provinciales.
Río Negro: aplicó aumentos absorbentes.
La Pampa: otorgó subas para cubrir la pérdida.
Tierra del Fuego: negoció compensaciones en paritaria.
Buenos Aires: reclamó a Nación y realizó ajustes propios posteriores.
En estos casos, el incentivo no siempre se mantiene como ítem visible: muchas veces queda diluido en el salario, perdiendo transparencia.
Provincias que cubrieron enero-febrero 2024 con recursos propios mientras reclamaban a Nación, pero luego lo absorbieron o lo eliminaron:
Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Chubut, San Juan, San Luis, Misiones, Corrientes, Catamarca, Santiago del Estero, La Rioja, Formosa, Tucumán, Chaco y Santa Cruz.
El impacto real: salario, escuelas y desigualdad
La consecuencia más directa fue una reducción efectiva del ingreso docente en varias provincias, al menos en los primeros meses del año. En Buenos Aires, por ejemplo, la eliminación del FONID significó una pérdida concreta hasta que la provincia pudo recomponer parcialmente el salario.
Pero el daño no es solo salarial. La Nación también se retiró, en los hechos, de la inversión edilicia educativa. Menos fondos para mantenimiento, ampliaciones y obras básicas en escuelas públicas. El resultado: edificios que dependen cada vez más de presupuestos provinciales ya tensionados.
El esquema profundiza una desigualdad estructural: educación rica en provincias ricas, educación pobre en provincias pobres. Justamente lo que el FONID y el fondo compensador intentaban —con limitaciones— corregir.
Federalismo o abandono
Desde el discurso oficial, la medida se presenta como una reivindicación del federalismo. En la práctica, muchos gobernadores y gremios lo describen como un corrimiento del Estado nacional de una de sus responsabilidades históricas: garantizar condiciones mínimas y equitativas para enseñar y aprender en todo el país.
La pregunta que queda flotando no es solo fiscal, sino política y social:
¿Puede hablarse de igualdad educativa cuando el salario de un docente y el estado de una escuela dependen cada vez más del código postal?


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