
La capacitación que salva vidas: dos bomberos actuaron ante una electrocución en Carlos Casares
Pedro Miguel Massola
La emergencia no avisa. Y cuando llega, cada segundo cuenta. El jueves pasado, en un barrio de Carlos Casares, una descarga eléctrica puso en riesgo la vida de una persona. No hubo sirenas ni móviles del cuartel en ese primer instante. Hubo, sí, decisión, entrenamiento y sangre fría.
Matías Rojas y Priscila Vázquez, bomberos voluntarios de la Asociación Bomberos Voluntarios de Carlos Casares, intervinieron de manera inmediata al advertir la situación. Lo hicieron como dicta el manual, pero también como enseña la experiencia: cortaron el suministro eléctrico, aseguraron el lugar para evitar nuevos riesgos y asistieron a la persona afectada.

Aplicaron maniobras de primeros auxilios, entre ellas la posición lateral de seguridad, y mantuvieron la calma hasta el arribo del servicio de emergencias médicas. Una secuencia precisa, ejecutada fuera del cuartel, que volvió a confirmar una verdad conocida en el mundo bomberil: la capacitación no se apaga cuando termina la guardia.
Desde la institución destacaron el accionar de ambos efectivos y remarcaron que la formación permanente es la herramienta que permite responder en cualquier momento y lugar. En situaciones de electrocución, recordaron, lo primero es cortar la energía antes de intentar ayudar y dar aviso inmediato a los servicios de emergencia.
Vocación las 24 horas. Cuando el conocimiento se convierte en reflejo, la diferencia puede ser la vida.


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