
Tres años de misterio: La desaparición de Juan Carlos Woldryk y las redes de extorsión
Pedro Miguel Massola
El miércoles 30 de marzo de 2022, alrededor de las 17 horas, Gerardo Biscardi, propietario de la Cabaña El Rincón, reportó la desaparición de uno de sus empleados al Comando de Prevención Rural. Juan Carlos Woldryk, de 30 años, había desaparecido ese mismo día de la estancia ubicada en el Cuartel XII del Partido de Bolívar, dejando atrás sus pertenencias personales y sumiendo a toda una comunidad en la incertidumbre.
Cronología de los hechos previos
La jornada inició con normalidad. Woldryk comenzó el día marcando y caravanando bovinos junto a su compañero Bautista Alonso y a Gerardo Biscardi. Después de una pausa al mediodía, no se presentó para continuar trabajando. En su habitación encontraron su billetera, documento de identidad, botas, cargador del celular y un perro que siempre lo acompañaba. Sin embargo, faltaban un lazo, una cuchilla y su teléfono móvil. Las búsquedas iniciales en la zona no dieron resultados.
Días antes, según Alonso, Woldryk había regresado de Bolívar antes de lo habitual y se mostraba menos animado que de costumbre. También relató un episodio curioso: Woldryk llegó al campo caminando tras haber hecho dedo, una conducta inusual en él.

Los chats recuperados: el entramado de sextorsión
En el marco de la investigación, el Juzgado de Garantías Nº 2 de Olavarría ordenó la clonación de su celular, lo que permitió a los peritos recuperar conversaciones clave. Entre el 22 y el 26 de marzo de 2022, Woldryk intercambió mensajes con dos detenidos de la cárcel de San Nicolás, Luis Miguel Galeano y Fernando Fabián Esperón Listorti, quienes lo extorsionaron bajo una modalidad conocida como sextorsión. Utilizando perfiles falsos de Facebook y simulando ser un comisario, lo amenazaron con una falsa denuncia por supuesto intercambio de contenido con una menor de edad.
La presión fue aumentando. El 26 de marzo, Woldryk concretó un pago de $20.000 a la cuenta de Ayelén Mansilla, también implicada en la trama. Sin embargo, los extorsionadores continuaron exigiendo más dinero, mencionando incluso a falsos fiscales y jueces que requerían "su parte". La víctima, ya sin recursos, expresó su desesperación: "No hay más [dinero]. Porq no me avisó antes. Sabe lo q tuve que andar pa juntar eso?".
El 30 de marzo, día de su desaparición, recibió nuevos mensajes de un número identificado como "Fiscal". Aunque no se pudo recuperar el contenido de estos mensajes, los investigadores creen que son clave para entender los motivos detrás de su desaparición.
Sin respuestas claras
La búsqueda ha enfrentado varios callejones sin salida. Prendas de vestir encontradas en un canal cercano al lugar de los hechos y un refugio artesanal hallado a seis kilómetros de la estancia fueron descartados como vinculados al caso. Además, un vacío en los mensajes recuperados entre el 27 y el 29 de marzo dificulta aún más esclarecer los últimos movimientos de Woldryk.
Tres años después, su paradero sigue siendo un misterio. La desaparición de Juan Carlos Woldryk no solo ha dejado un profundo vacío en su entorno, sino que también ha revelado las amenazas que representan las redes de extorsión que operan desde las cárceles, utilizando la tecnología para manipular y destruir vidas.


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