
A TODOS Y A TODAS: UNA FORMA DE SALUDAR, UNA FORMA DE PENSAR
Pedro Miguel Massola
Y sí, digo todos y todas deliberadamente. No por desconocimiento de las reglas gramaticales, ni porque ignore las recomendaciones de la Real Academia Española, sino porque también me permito elegir cómo quiero expresarme.
El lenguaje es una herramienta de comunicación, pero también es parte de nuestra cultura, de nuestras costumbres y de nuestras formas de interpretar el mundo. Las reglas cumplen una función importante, pero eso no significa que debamos renunciar a la posibilidad de explorar, cuestionar o desafiar ciertas convenciones.
No pretendo imponer mi manera de hablar ni sostener que quienes prefieren otras fórmulas estén equivocados. Simplemente reivindico mi libertad de expresarme con respeto, aun cuando mis palabras no coincidan con las preferencias de todos.
Y, para ser sincero, hay algo de provocación en esta elección. Me interesa observar qué nos incomoda, qué despierta discusiones y por qué algunas expresiones generan reacciones tan intensas. A veces, una pequeña provocación puede ser el punto de partida para una conversación mucho más interesante.
¿Que la RAE recomienda evitar el desdoblamiento sistemático? Lo sé. ¿Que puedo elegir hacerlo en mi saludo? Por supuesto.
Porque respetar el idioma no significa dejar de reflexionar sobre él, y respetar a los demás tampoco exige que todos pensemos o hablemos de la misma manera.
Así que, una vez más, ¡un saludo enorme a todos y todas!
Y a quienes esta forma de saludar les genere alguna inquietud, también les envío un saludo. Al fin y al cabo, conversar, debatir y hasta disentir con respeto forma parte de la riqueza de una comunidad.
Y si además conseguimos pensar un poquito mientras discutimos… ¡mucho mejor!
Gracias por estar del otro lado.






