
Un helicóptero, sellos falsos y una prepaga clandestina: la trama familiar que operaba en La Matanza
Pedro Miguel Massola...
Con ambos azules, esposados y custodiados por agentes de la Policía Federal, los integrantes de la supuesta red sanitaria “Argentina Salud” quedaron expuestos tras una investigación que reveló una estructura montada para aparentar legalidad mientras, presuntamente, se lavaba dinero del delito.
La causa apunta a Alberto Rubén Santarceri y a su esposa, Noelia Sofía Luna, un matrimonio de más de dos décadas señalado como el núcleo de la organización. Según la investigación encabezada por el fiscal Fernando Garate y la División Investigación del Robo Organizado de la PFA, la pareja creó una prepaga “trucha” que llegó a atender a miles de personas reales, pese a operar con profesionales sin habilitación y documentación falsificada.
La estructura simulaba una empresa médica consolidada: clínicas en el conurbano bonaerense, farmacias, ambulancias privadas e incluso imágenes promocionales de un helicóptero sanitario. Los investigadores sospechan que la aeronave habría sido alquilada únicamente para filmaciones publicitarias.
El crecimiento de Santarceri llamó la atención de los investigadores. Hasta hace pocos años trabajaba en una exportadora de carne premium en Monte Grande. Luego apareció como empresario de la salud, rubro en el que se registró oficialmente en 2024. A pesar de exhibir una imagen de éxito, acumulaba antecedentes por robos y hurtos, además de dificultades financieras.
Su esposa, identificada por la pesquisa como la segunda al mando, habría llegado incluso a presentarse como médica sin poseer título habilitante. En marzo de este año inició actividades comerciales vinculadas a productos farmacéuticos.
La trama también involucraba a los hijos del matrimonio. Nicolás Santarceri aparecía como responsable del “área protegida” y cofundador de la prepaga, mientras que Brian Santarceri administraba el personal. Ambos figuraban ligados a un centro médico cristiano instalado en una iglesia de Virrey del Pino.
Uno de los testimonios más comprometedores fue el de Carlos Covarrubias, médico boliviano sin habilitación para ejercer en Argentina. Declaró que Santarceri le entregó un sello perteneciente a otro profesional para poder atender pacientes en la sede de la empresa. También relató que realizaban emergencias en escuelas y confirmó que, cuando el líder no estaba presente, las decisiones quedaban en manos de Noelia Luna.
En los 13 allanamientos realizados por la Federal se secuestraron cerca de 50 sellos falsos, documentación y elementos utilizados para sostener el funcionamiento de la red. La Justicia ahora intenta determinar el alcance total de la maniobra y la cantidad de pacientes que pudieron haber sido atendidos por personal no habilitado.


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