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El sable corvo de San Martín: historia, legado y una polémica que vuelve a encenderse

Del campo de batalla a la vitrina del museo, el arma más simbólica del Libertador vuelve al centro del debate político y cultural. El historiador Felipe Pigna reconstruye su recorrido y advierte sobre el sentido profundo de su custodia.

07/02/2026Pedro Miguel MassolaPedro Miguel Massola

El historiador Felipe Pigna repasó en un reciente video la historia del sable corvo del José de San Martín, una de las piezas más emblemáticas del patrimonio nacional, y cuestionó la intención oficial de trasladarlo nuevamente fuera del museo donde se exhibe al público.

Un arma comprada en Londres y probada en combate
San Martín adquirió el sable en Londres, en 1811. No era un arma europea tradicional, sino una cimitarra de origen persa, ideal para la caballería ligera por su curvatura y eficacia en el combate. El Libertador lo estrenó en el Combate de San Lorenzo, en 1813, y desde entonces el sable quedó asociado a su figura y a la gesta independentista.

El legado a Rosas y la soberanía nacional

En su testamento de 1843, San Martín dispuso que el sable fuera entregado a Juan Manuel de Rosas. El gesto no fue casual: reconocía en él la firmeza para defender la soberanía argentina frente a las potencias extranjeras. Años después, tras la muerte de Rosas, su hija Manuelita donó el arma al Museo Histórico Nacional, con la intención expresa de que fuera patrimonio público y accesible a toda la sociedad.

Robos, militancia y símbolo político

Durante la década de 1960, el sable fue robado en dos oportunidades por la Juventud Peronista, en 1963 y 1965. No se trató de hechos delictivos comunes, sino de acciones políticas: los militantes exigían, entre otras cosas, la ruptura con el FMI y el regreso al país del cuerpo de Eva Perón. Los episodios reforzaron el carácter simbólico del arma, convertida ya no solo en reliquia histórica sino en emblema de disputas contemporáneas.

La polémica actual

Pigna cuestiona la decisión del gobierno de trasladar el sable desde el museo al Regimiento de Granaderos a Caballo. Recuerda que el arma fue restituida al Museo Histórico Nacional en 2015 y sostiene que ese es el ámbito que garantiza el acceso público y respeta la voluntad tanto de San Martín como de quienes donaron la pieza. “El sable no es un trofeo institucional, es un bien cultural de todos”, resume el historiador.

Un San Martín industrialista

El relato también recupera una faceta menos difundida del Libertador: su perfil industrialista. En 1816 impulsó en Mendoza una ley proteccionista para fomentar la industria del vino, anticipándose a debates que aún hoy atraviesan la economía argentina.

Un cierre entre historia y vino

El video concluye con una charla distendida sobre la cultura vitivinícola nacional, destacando cepas como el Malbec y el Torrontés salteño, como parte de una identidad productiva que San Martín ya vislumbraba como estratégica.

El sable corvo, más de dos siglos después, sigue cortando el aire de la discusión pública: entre historia, memoria y poder, la pregunta persiste —¿dónde debe estar lo que pertenece a todos?

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