
Ian Moche, 13 años: la respuesta serena que incomodó al poder
Pedro Miguel MassolaA sus 13 años, Ian Moche irrumpe en el debate público con una templanza poco frecuente. En una entrevista marcada por la controversia, el activista respondió a los dichos de la diputada Lilia Lemoine —quien sugirió que “actuaba de autista”— con argumentos, claridad y una decisión concreta: concurrir al Congreso para exigir una rectificación y poner un límite a los ataques que alcanzaron a su familia.
Lejos del agravio, Ian planteó una lectura política del episodio. Sostuvo que la exposición del conflicto podría funcionar como una estrategia de distracción frente a asuntos urgentes, en particular el cumplimiento efectivo de la Ley de Emergencia en Discapacidad, una norma cuya implementación —advirtió— sigue siendo una deuda.
El tramo más sensible llegó cuando defendió a su madre y cuestionó la mirada utilitarista sobre la discapacidad. Relató el largo proceso de diagnóstico y el duelo familiar, subrayando que no hay privilegios sino obstáculos cotidianos que el Estado debe reconocer y acompañar.
Con vocación pública, Ian compartió su sueño de ser periodista y propuso un modelo político inspirado en la filosofía Ubuntu (“yo soy porque nosotros somos”): un “partido fluido” donde todas las voces tengan lugar. Y, si tuviera la oportunidad de entrevistar al Presidente Javier Milei, le daría un consejo directo: más autocrítica y escucha, porque gobernar —comparó— es como una obra de teatro que mejora cuando se atiende a su público, incluso al que no aplaude.
El cierre dejó una interpelación clara: la política no puede permitirse la deshumanización. En tiempos de gritos, la respuesta de un adolescente recordó que la empatía también es una forma de liderazgo.


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