
Pehuajó. Candela volvió a parir y el Parque San Martín suma una nueva escena de vida silvestre
Pedro Miguel Massola
Al caer la tarde, cuando el Parque General San Martín parece aquietarse, la vida vuelve a imponerse en silencio. Candela, la carpincha que ya es parte del paisaje y del relato cotidiano, fue madre nuevamente. Un nacimiento que reaviva el debate, pero también el afecto.
El intendente Pablo Zurro se refirió al hecho con definiciones claras y sin rodeos. “Obvio que no somos Nord del Delta, obvio que es una atracción, obvio que Candela volvió a tener cría”, sostuvo, marcando una diferencia conceptual con los barrios cerrados donde los carpinchos primero fueron expulsados y luego convertidos en problema.
Zurro remarcó que el municipio trabaja con una mirada racional y protectora. “Vamos a pensar racionalmente qué hacemos con algunos. Tenemos propuestas lógicas de reubicación en lugares donde no sean agredidos ni matados”, explicó. Para el jefe comunal, los animales ya forman parte del patrimonio vivo del parque.
El intendente también se refirió al comportamiento de la especie y al vínculo con los visitantes. “Cuando el carpincho sale de la isla con un bebé y alguien lo quiere tocar, la carpincha no es agresiva: cuida a su cría. Como todas las especies del mundo”, señaló, y agregó que el municipio protege a los carpinchos porque “los niños los disfrutan”.

La historia, recordó Zurro, no es nueva. “Esto surgió como una idea mía de hace muchos años, cuando en Nordelta los expulsaban. Traje a Candela, se agrandó la familia”, dijo, cerrando con una frase tan inesperada como simbólica: “What?”.
Mientras tanto, Candela camina despacio, escoltada por su nueva cría, ajena a micrófonos y polémicas. En el Parque San Martín, la naturaleza volvió a escribir su capítulo.


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